miércoles, 6 de abril de 2011

EL REACTOR, ROCIADO CON ÁCIDO BÓRICO

Con el fin de sofocar el fuego, los bomberos han rociado con ácido bórico el reactor, mientras 50 técnicos luchan a la desesperada contra el peor accidente nuclear desde Chernóbil. Emulando a los pilotos kamikazes que sacrificaban su vida durante la Segunda Guerra Mundial, son auténticos héroes anónimos expuestos a unos niveles de radiación hasta 300 veces superiores a lo permitidos. Tanto si consiguen o no enfriar los reactores que amenazan con fundirse y estallar, ya se han hecho el harakiri para salvar a sus compatriotas japoneses, que viven sus horas más dramáticas desde las bombas de Hiroshima y Nagasaki.
Mientras tanto, 140.000 personas alrededor de la central permanecen encerradas en sus casas para evitar la radiación.

LA CENTRAL FUKUSHIMA, SIN CONTROL

En la central de Fukushima no sólo luchan contra el fuego, luchan contra el destino. Con la planta atómica fuera de control y parcialmente en ruinas por las explosiones de los últimos días, los técnicos intentan enfriar los reactores para impedir que se sigan produciendo fugas radiactivas.
Un nuevo fuego se había propagado por la noche en el reactor número cuatro, rajado por unas grietas de ocho metros en la vasija que protege al reactor, y se volvió a disparar la radiactividad hasta niveles intolerables para la salud. Con el temor a que se produjera la temida fusión del reactor, los técnicos abandonaron la planta a su suerte.
Durante unas horas, Japón y el mundo contuvieron la respiración, aguardando lo que podría convertirse en un nuevo Chernóbil que liberaría sobre el cielo del archipiélago una nube tóxica consecuencias impredecibles. Pero, afortunadamente, el reactor no estalló y, tras detectarse una bajada de la radiactividad, los técnicos volvieron a la faena.

viernes, 1 de abril de 2011

EL RIESGO DE LA RADIACCIÓN EN CHINA PARA LOS DE MAS PAISES

El Gobierno de México informó que estaciones que monitorean las costas del Pacífico reportan niveles de radiación provenientes de Japón que "no representan riesgo alguno para la población en el territorio nacional".
China prohibió la semana pasada la importación de frutas, verduras, productos lácteos y de acuicultura provenientes de las regiones japonesas cercanas a la central de Fukushima en donde las fugas radiactivas continúan desde el sismo y el tsunami del 11 de marzo.
En Israel, la Comisión de Energía Atómica de ese país ha detectado "trazas minúsculas" de residuos de materiales radiactivos en la atmósfera procedentes de Japón, pero no suponen ningún riesgo ni para la salud ni para el medioambiente.
La Comisión de la Energía Atómica nacional aseguró que los residuos proceden de la central nuclear japonesa de Fukushima, pero insistió en que su volumen es "completamente ínfimo".
Los niveles, afirman, no conllevan ningún peligro ni obliga a recomendar medidas de precaución ni cambios en la rutina de los israelíes.
La concentración radiactiva detectada en Israel, en países europeos y en Estados Unidos a raíz de la catástrofe, recuerda la Comisión, son muy bajos y no presentarán riesgo alguno incluso si continúan durante un largo período de tiempo.
La nota recuerda que, en los días posteriores al desastre nuclear de Chernobyl en 1986, se registraron en las inmediaciones al reactor niveles de hasta 100.000 bqs por metro cúbico.